¡GRACIAS POR TU SACRIFICIO!
Era un día normal. Me levanté, me bañé me cambié e iba camino a la universidad. Pensaba que en un día como hoy moriste en la cruz. Aún no logro entender el amor que sientes para cada persona. Tal vez no estuve allí, pero aún así pensabas en mí cuando siendo castigado por el mundo.
En el monte Getsmaní, cuando orabas para que Dios te diera las fuerzas, era la primera vez que sentiste miedo, ya que sabías que había que pagar el precio de un mundo que se estaba perdiendo en el pecado.
De tu boca no salió ni una sola palabra. Callaste, en el arresto y en el juicio "justo" que los sacerdotes y escribas tenía planeado. Tenías a las grandes autoridades de Roma frente a ti y volviste a callar, cuando podías asesinarlos con un solo movimiento tuyo, pero no hiciste nada. ¡Qué paciencia y entrega por tu sueño!
EL acto de bondad más grande del mundo. Apareció en el noticiero del cielo. Mientras aquí en la tierra se daba la noticia que el pueblo había soltado a un ladrón que nadie quería, Barrabas.
-¿Qué quieren que haga con este hombre?- dijo Pilato.
-Hay que crucificarle- a una voz, el pueblo exclamó.
Al llegar al lugar donde se llevaría a cabo la ejecución, ya no sentías miedo, sino que, orgullo por estar llevando las culpas de las personas y que , a partir de ese momento la libertad tocaría a sus puertas.
Moriste como un ladrón, tu sepultura fue digna de una persona de respeto. Pero el sueño de pagar el precio del pecado fue cumplido. Orgullo. Satisfacción. Eso se miraba en tu rostro cuando venciste a la muerte.
Ahora estoy feliz de ser tu hijo, y de ser fruto de ese sacrificio tan grande. Has que tu sueño perduré por siempre en mi corazón. Por amor a ti, prometo que tu muerte va a ser glorificada en mi forma de ser. Que tu sueño viva en mí y ¡gracias por tu sacrificio!

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