VOLVER A MI INFANCIA
Era tarde más dolorosa de mi juventud. La persona que, por cierto tiempo, amé en silencio me estaba diciendo que quiere a mi mejor amigo.
El día había sido desastroso. Observé como mis compañeros de estudios, salir con éxito un período más. Mientras, yo, pasaba en mi casa lamentándome el tiempo perdido, (si hubiera escuchado los consejos de mis padres), era lo que más resonaba en mi cabeza.
Dolor del alma. Soledad. Triste. Fría. Maldita soledad al fin. Mi miedo más grande se apoderaba de mi corazón una vez más. Ya había luchado con ella (soledad) hace un año, el día en que me enteré que no basto mi amor para retener a esa persona, sino que debí hacer algo más.
Ese recuerdo ya no importaba. Porque me encontraba hundido en la fría soledad. La tarde poco a poco se convirtió en noche. A mi mente venían esos vagos recuerdos, felices, pero mis recuerdos de infancia.
Esa tarde que pude enfrentarme al bravucón de mi vecino. La noche en que pude dormir solo. La vez que demostré, mi amor, a esa persona que había cautivado mi corzón La vez que no vencí el miedo. Esto lo lograba, aunque suene descabellado, quitándome la camisa y me la colocaba en la espalda, simulaba un especie de capa, luego, decía que era Batman y, en ese instante sucedía, llegaban los superpoderes.
En mi habitación con lágrima en la cara, por las desiluisiones que me había llevado. Sonreí. Hable, con una de mis mejores amigas, a quien, llamo: Hermana, porque nuestra relación no es de amigos sino de hermandad. Me ayudo mucho.
Limpie mis lágrimas. Me levante. Reí por un largo rato. Y la esperanza llego a mi vida. El niño, del cual tengo los recuerdos, vive en mi y aún se pone la "capa" (su camisa) y sale adelante, vence todos los problemas que le vienen encima. Porque es "Batman" y cuenta con el apoyo de la persona más fuerte del mundo, Dios. Me dije a mi mismo.
Ahora ese niño se pasea por mi mente y corazón y es por Dios y por Él que tengo la valentía que hace tiempo había perdido.

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