miércoles, 3 de marzo de 2010

EL PAÍS DE LA SOLEDAD
Hice un largo viaje al país de la soledad, no me agradó lo que observe. Odio. Rencor. Envidia. Sufrimiento. Tristeza. Melancolía, entre otras emociones, que no quiero recordar.


Las noches parecen eternas, al estar en dicho país. Los miedos se agigantan. El llanto, es el himno nacional. La depresión parece ser el tema de actualidad cada vez que te encuentras con un habitante o un turista.


Mi habitación, era tenebrosa todas mis heridas se encontraban allí. El dolor, crecía y se convertía en odio, hacía aquellas personas (que tanto estimo). El silencio me jugó una broma muy pesada, ya que, engañaba a este pobre corazón, diciendo: "no tienes a nadie, sólo me tienes a mí". La luz del sol parece estar prohibida, porque no hay un momento, en el que, se vea un rayito de luz.

La esperanza, te la roban eso malditos demonios, que sólo buscan atormentarte en las noches. Un manto sagrado me cubría y no dejaba ke me atacaran. El hecho de tenerlos en mi habitación hacía que mi paz se fuera, y que, mi fe flaqueara.


El reloj marcó la hora. La voz se escuchaba. Pero no esa voz que me atormentaba y me decía que odiara, ésta era diferente. Llena de amor. Ternura. Comprensión. A lo lejos unas manos que se extendían para abrazarme. El amor llegó nuevamente a mi corazón.

Una vez más me salvaste de mi soledad. ¡TE AMO DIOS! Siempre estás para ayudarme. Ahora, puedo mirar adelante y decir: Prefiero mil veces ser quien verdaderamente soy, porque así, me amas.

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