lunes, 26 de octubre de 2009


LUZ ENTRE TANTA OSCURIDAD

No exite la mas mínima manerea en que frenemos la delincuiencia. El gobierno, sea cual sea su origen (izquierda o dercha), jamás podrá frenar tantos homicidios, delincuencia e injusticia que, a diario, vivimos los savadoreños y es más el mundo entero.

Hemos llegado al tiempo en que estar vivo es un milagro, ya que, salimos pero... a la vuelta de la esquina...Nuestros abuelos y aún nuestros padres fueron bendecidos, porque vivieron en un tiempo de "tranquilidad" a comparación este tiempo.

Pero no todo es tan malo. Así como se desata la violencia, se levantan jóvenes diferentes que no se conforman co un tercer puesto y, mucho menos, llegar último.Éstos harán de la generación la diferencia. Puede que comentan errores pero. saben, quién está con ellos.

No todo esta perdido. Aún hay una esperanza al final del camino. Esta raza de jóvenes son ejemplo dondequiera que vayan ya sea, la universidad, el colegio, el trabajo y en sus hogares. Cuando otros abandonan ellos, comienzan desde ese punto de desánimo. No estan destinados al fracaso, ellos van por el oro. Cuando matan a miles de personas, ellos se encargan de que miles más tengan una vida junto al Padre después de la muerte.

Jóvenes que se han propuesto alcanzar sus sueños, por muy díficil que se muestre la situación, pero lo más importante: tienen al Campeón de campeones a su lado. Él es quién a decidido entrenar a esta generación. Dios se ha levantado de su trono para llamar a esos que, nada más lavan redes en el río, luego de una noche sin pescar algo para llenar sus redes con su presencia y su unción.

Nada más me resta decir que hay un lugar fuera de la barca por si te animas a bajar y caminar sobre el agua. Para que puedas probar el sabor de la victoria. Y que, el Maestro te llame para que seas luz en medio de la oscuridad.

Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para qu anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
1ª Pedro 2:9



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